Reconozco que soy una adicta a los vídeos en Youtube, eso sí, procuro realizar una buena selección de los mismos, evitando los que son absurdos, cutres, ridículos y faltantes al respeto que, curiosamente, lamentablemente suelen ser los que más visitas tienen, aunque allá cada cual con su ignorancia; lo más curioso son los comentarios que dejan las personas que lo han estado viendo; algunos son bastante coherentes y otros son de un mal gusto que cuando los lees pides que ojala la persona que lo ha escrito se le caigan los dedos, porque una cosa es que expongas tu punto de vista y otra bien diferente son las opiniones descalificadores que, cuando las lees te dan ganas de tener a ese atorrante delante de ti para soltarle de ostias y no parar, porque no creo que ninguno de estos tipos tenga los huevos suficientes como para decir a la cara la mayoría de sandeces que escriben, ya que suelen ser unos seres acomplejados; para comprobarlo os invito a que paséis por Youtube y pongáis en el buscador temas susceptibles de ser dignos de comentarios de este calibre y así veáis hasta donde llega la estupidez humana.
Una vez hecha la introducción voy a pasar a comentar un vídeo que vi por casualidad, ya que una vez terminé de verlo me dije en voz alta: caramba, me han robado la frase y la idea, porque les digo, señoras y señores, lamento profundamente haber nacido en este país de pandereta, en el que la historia se limita a mostrar solamente la guerra civil, un país en el que todo lo que huele a catalán, gallego o vasco inmediatamente es estigmatizado verbalmente; de verdad me repugnan los comentarios que suelo escuchar aquí en Madrid cuando personas gallegas, vascas o catalanas se dirigen a los demás en su lengua, me pone tan furiosa que lo único que respondo es “tienen todo el derecho a utilizar su lengua” recibiendo como respuesta miradas inquisitivas y de desaprobación; yo, por el contrario, hago esfuerzo por entender lo que quieren decir.
En mi vida he visto seres tan codiciosos, avariciosos, prepotentes e incultos como puedan ser una gran parte de españolitos con el cerebro carcomido por la ignorancia y la nostalgia colonialista, incapaces de aceptar la realidad actual, por lo que mientras eso no ocurra jamás se avanzará en la mayor parte de la Península Ibérica. Añoro una nación sin limitaciones, donde cada persona sea capaz de expresarse libremente, donde se respeten las costumbres, tradiciones y cultura del vecino de otros territorios, donde nadie se tenga que sentir obligado a pertenecer a una nación con la cual no está conforme, donde entre todos podamos hacer realidad una nación multicultural, donde sean acogidas, protegidas y respetadas las diferentes culturas de dicha nación. ¿Es tan difícil conseguir algo de estas características?, la respuesta es “si”, es muy difícil conseguirlo ya que para ello la mentalidad de la mayoría de los españoles y de los que no se consideran tales tendría que cambiar, si todo eso se consiguiera, entonces si se podría hablar de comenzar a trabajar para conseguir lo que muchos añoramos, pero hoy por hoy lo veo imposible y a largo plazo igual ya que existe un demonio que impide que este tipo de cosas puedan llevarse a cabo; no voy a decir el nombre de este ser, cada cual que saque sus conclusiones.
No sólo lamento haber nacido español sino que cada día reniego más de ello y suelo utilizar el calificativo de Península Ibérica en vez del nombre actual, ya que siento que en vez de avanzar se retrocede. No me gustan los nacionalismos y si he de decir cual es el peor de todos que hay en existe en este país diría el nacionalismo español, ese que aún perdura desde la época colonial, que no se resigna a la pérdida y por ese mismo motivo hace todo lo posible por “censurar” toda ideología diferente a la suya. Se que seré atacada por decir estas palabras, que habrá personas y colectivos que se sentirán totalmente ofendidos por decir eso de su “amada España” y decepcionados porque estas palabras las diga una madrileña; lo que ocurre es que la verdad duele bastante pero ese dolor es transformado en rabia gracias al fanatismo y a la ignorancia y para que os quedéis a gusto, no soy partidaria de ninguna clase de nacionalismo, ya que a la larga suelen conducir al más extremo fanatismo, generando odio e intolerancia y de lo que se trata es difundir la cultura a lo largo y ancho de nuestras vidas y así evitar este tipo de daños a nuestro equilibrio emocional.
Querida tierra ibérica
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