Una de las cosas que más me gusta cuando voy a trabajar, aparte del primer café, es la prensa matutina que, gratuita o de pago, me suele acompañar en mi viaje hacia la rutina laboral. La mayor parte de las veces suelo leer la prensa que se reparte a diario, o sea, prensa gratuita y en la mañana suelo contar con dos periódicos, suficiente para mi viaje ya que me suele dar tiempo a echar un vistazo a los dos y leer las noticias más relevantes; que lo más probable sean mi fuente de inspiración cuando llega el momento de escribir algo en mi blog, ya que suelo señalar las noticias que más me han llamado la atención y así posteriormente, darles en mi blog una forma personal comentándolas y sacando conclusiones, aunque mi sección favorita son las cartas al director y los columnistas.
España ha pasado de ser uno de los países más cultos a ser una especie de feudo en donde solamente interesa tener a la gente ocupada en cosas como pueden ser viendo programas de cotilleo, donde un grupo de personas se sacan las entrañas entre ellos; fútbol y otros deportes, que con la mayoría de triunfos cosechados, hacen que el español se olvide de lo mediocre que se puede llegar a ser en este país, lo peor es que muchos van de “sobraos” y se creen la gran cagada sólo por el mero hecho de haberse conseguido triunfos deportivos; yo no voy a negar que hay grandes deportistas y desde aquí les envío mis felicitaciones, ya que mi intención no es criticar a estos profesionales sino advertir a la mayor parte de los españolitos de que hay vida más allá de este tipo de eventos y de los programas basura, yo no veo apenas la televisión ya que muchos de los programas que me gustan los emiten a horas tardías, por lo que en ocasiones suelo dormirme tarde con tal de poder esos maravillosos programas; puede que parezca una especie de bicho raro pero yo no lo creo así, soy mucho más normal que la mayoría de los ciudadanos de a pié, devoradores de prensa amarilla, GH y otras bazofias, a mi al menos no se me ha secado el cerebro ni creo que eso ocurra.
Qué bonito es el arte y la cultura y que triste y lamentable es no encontrar personas a tu alrededor con quien compartir esa experiencias; se que no soy una de las personas más cultas del mundo pero a este paso estoy en camino de convertirme en una de ellas visto lo visto, eso si, siempre con el permiso de escritores, dramaturgos, académicos, etc. Antes sentía orgullo al decir que era española ya que me fascinaba el arte y cultura que poseíamos y aun poseemos, pero la diferencia es que antes había un respeto hacia otras culturas de la Península Ibérica y actualmente ese respeto se ha perdido, ya que todo lo que huela a catalán, gallego o euskera es demonizado de inmediato, cayendo en los tópicos más inverosímiles que haya visto u oído en mi vida; yo a eso lo llamo envidia, envidia de no haber nacido en un lugar en donde se hable más de un idioma y de no tener una cultura rica y ancestral como tienen los gallegos, vascos y catalanes, entre otras cosas. Yo lo reconozco y si, siento cierta envidia sana, ya que muchas veces me pregunto el por qué no he nacido gallega, por ejemplo, ya que así al menos me hubiera podido sentir orgullosa de algo, en cambio, habiendo nacido en Madrid, de lo único que me puedo sentir orgullosa es de la mayor parte de sus edificios, sobre todo la Biblioteca Nacional y la Puerta de Alcalá, y de que tiene dos de los equipos de fútbol más grandes para mi: El Rayo Vallekano y el Atlético de Madrid, ahí queda eso, y un saludo para los amigos vascos, catalanes y gallegos, seguid defendiendo vuestra cultura.
Para mi, escribir es como una especie de psicoanálisis que me ayuda a soltar todo lo que llevo dentro y lo mejor de todo, intentar compartirlo con el resto del mundo, ya que se que hay muchas personas que comparten mis inquietudes. Sentimientos aparte, no utilizaré un lenguaje rebuscado con aspecto censurador, por el contrario escribiré en un lenguaje claro y coloquial, como si estuviera hablando con otra persona, ya que de eso se trata, de decir lo que se siente tal cual; lo más probable es que llegue a ser políticamente correcta o incorrecta, según se mire.